Partiremos de situaciones clínicas reales para pensar qué hacemos cuando la consulta está atravesada por protocolos, listas de espera, exigencias diagnósticas y demandas de soluciones rápidas. La propuesta es abrir preguntas sobre cómo sostener una posición clínica ética, pensando en las distintas acciones que deben de llevarse a cabo desde la consulta.
Más que una exposición teórica cerrada, será un espacio para detenernos en las tensiones cotidianas de la práctica institucional: las múltiples transferencias en juego, la coordinación con escuelas y otros dispositivos, la presión por los resultados, etc. La idea es poder pensar juntos qué margen tenemos para el acto clínico cuando el encuadre no es el clásico y cómo seguir apostando por el sujeto —también desde la psiquiatría— allí donde parece imponerse el protocolo.